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novela
son ficticios, pero muchas de las emociones expresadas por los personajes
están inspiradas en los cafés y recreos compartidos con mis compañeros”.
En
la novela refleja la realidad de un instituto, donde los alumnos pasan
más horas que en sus casas y el profesor debe asumir además de su función
docente, la de educador en el sentido de consejero, psicólogo, formador
en valores. ¿Considera que el profesor debe desempeñar estas funciones
y cómo puede transmitir a los padres la necesidad de que asuman su responsabilidad
en el proceso educativo de los alumnos?
Creo que
debemos ser conscientes de que nuestra labor no se ciñe tan solo a impartir
nuestra materia. Claro que no podemos suplir la labor de los padres, que
deben implicarse profundamente en la formación de sus hijos, pero sí que
hemos de ser conscientes de nuestra responsabilidad con los alumnos y
asumir un mayor compromiso para que esa educación sea posible. Por otro
lado, necesitamos más medios para llevar a cabo esa labor, pues los recursos
de los que disponemos no suelen ser suficientes.
Implicación
del profesorado
También
describe un prototipo de profesor que cumple con su trabajo de forma limitada
y no se implica en la tarea pedagógica. En su opinión, ¿a qué responde
esta actitud de algunos docentes?
La falta
de implicación viene dada, a menudo, por la falta de reconocimiento y
de motivación para esas otras tareas que, pese al esfuerzo que suponen,
acaban siendo invisibles y no recompensadas. No se ofrecen auténticos
incentivos más allá de la propia satisfacción del docente que, a menudo,
tiene que esforzarse y salvar todo tipo de obstáculos para que esos proyectos
salgan adelante. El hecho de dejarlo todo en manos del voluntarismo acaba
desgastando a quienes sí se implican y, por supuesto, también disuade
al resto.
Las
nuevas tecnologías han irrumpido en la sociedad y han transformado no
sólo la vida cotidiana, sino también los comportamientos y las actitudes.
¿Los profesores son capaces de comprender y adaptarse al mundo tecnológico
en el que están inmersos los jóvenes?
Estoy convencido
de que el profesorado está haciendo un esfuerzo por adaptarse a las nuevas
tecnologías, por ejemplo, son muchos los profesores que emplean blogs
de aula o que se han lanzado a probar la pizarra interactiva y, aunque
aún esto último sea aún minoritario, otros hemos empezado a indagar, por
ejemplo, en el uso de redes sociales como herramienta educativa. Sin embargo,
ese progreso formativo en los claustros no va acompañado de una modernización
del currículo, que en muchas materias se mantiene anquilosado en el tiempo,
más próximo al extinto BUP que a los contenidos que demanda la sociedad
del siglo XXI.
Integración
de minorías
Ante
los brotes homófonos o racistas que se producen en algunos centros, ¿cree
que realmente el sistema educativo tiene los recursos suficientes para
integración de inmigrantes o chicos pertenecientes a minorías étnicas?
Los recursos
son limitados, desde luego, y la crisis ha hecho que se adopten medidas
y recortes drásticos en muchos centros: aumento de alumnos por aula, más
horas lectivas para los tutores, disminución del número de orientadores,
supresión de muchos grupos de apoyo… Todo ello dificulta la atención al
alumno y, desde luego, es un obstáculo para conseguir la integración de
todos los alumnos, sean cuales sean sus diferencias.
Sin embargo,
no creo que la falta de medios justifique la pasividad o la inacción.
En este sentido, tal y como se hace en muchos institutos, considero que
nuestra obligación es doble: por un lado, debemos hacer que esa integración
sea real, educando en el respeto y en la tolerancia; por otro, debemos
exigir que se invierta más en la Enseñanza Secundaria y que se tome conciencia
de hasta qué punto es relevante que el sistema educativo funcione bien
si queremos que la sociedad del mañana también lo haga.
Violencia
en los centros
Un
profesor homosexual, otro detenido por distribución de pornografía infantil,
episodios de violencia, un alumno que asesina a su padre y hiere gravemente
a un hermano ….¿Estos elementos son recursos literarios o considera que
realmente configuran la realidad de algunos centros?
En primer
lugar, hay que diferenciar los hechos cotidianos y naturales –como la
convivencia de profesores de cualquier orientación sexual dentro del mismo
claustro- de los hechos violentos que se presentan en la novela y que,
en este sentido, sí que forman parte de la trama literaria.
Por un lado,
el hecho de que La edad de la ira aborde con tanta naturalidad
la homosexualidad de algunos de sus protagonistas responde a mi intención
de hacer visible una realidad que, aún hoy, parece oculta o velada en
nuestras aulas. Además, así se aborda otro de los temas importantes dentro
del libro: la homofobia, que –lamentablemente- es una de las causas más
frecuentes de acoso y ciberacoso escolar.
Por otro, los
episodios de violencia descritos son, evidentemente, recursos de la trama
y del argumento –se trata de una novela negra, no de un ensayo-, pero
sí son sucesos perfectamente posibles en un centro actual. Además, no
son dos hechos que coinciden casualmente, sino que el lector deberá encontrar
los nexos que los vinculan hasta entender cómo estalló la ira en el personaje
de Marcos.
En definitiva,
la novela nos plantea el tema de la violencia presentándola desde múltiples
enfoques y deja que sea el lector quien saque sus propias conclusiones
sobre los agentes y las causas que la provocan.
Autocrítica
Ante
las numerosas bajas laborales por depresión y la desmotivación que están
haciendo mella en el sector docente ¿Cuál es su opinión frente a la pérdida
de autoridad de los profesores y a su escaso reconocimiento social?
Creo que
son problemas que requieren una solución compleja y en la que, desde luego,
debemos estar todos implicados por igual. En lo que atañe a mi gremio,
sería bueno que hiciésemos una mayor autocrítica de nuestra labor, en
la que a menudo falla la colaboración y el trabajo en equipo. A su vez,
es preciso que se invierta mucho más en educación y que se valore –no
ya de forma remunerada, sino mediante cualquier otro sistema: reducción
de horas, créditos, etc- la implicación real del profesorado en ciertas
actividades que fomentan tanto la integración del alumnado como su formación
en otras cuestiones ajenas al consabido libro de texto. Por supuesto,
también los padres deberían tomar conciencia de la importancia de su labor
y apostar por el diálogo tanto con sus hijos como con sus docentes, pues
a menudo da la sensación de que los profesores y las familias perteneciesen
a bandos hostiles y navegasen en direcciones opuestas, cuando todos estamos
en el mismo barco.
Finalmente,
creo que es imposible que el sistema funcione mientras no haya un verdadero
pacto educativo, un modelo –estable y actualizado- que subsane muchos
de los errores que se han ido superponiendo en las reformas anteriores;
un pacto donde, por una vez, se consulte y escuche a quienes estamos a
pie de aula.
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