Festivo y social

El Centro de Historia de Zaragoza recuerda el gran
significado de los juegos y deportes tradicionales

Es una forma de disfrutar en compañía y de aprender habilidades, el primer esfuerzo que estructuramos en el inicio de la vida, un adiestramiento social y el mejor aliado de la amistad. Juegos y deportes tradicionales,
en el Centro de Historia de Zaragoza, nos describe su historia.

JULIA FERNÁNDEZ
Una imagen de una niña alcanzando una cucaña vertical, en Horta de Sant Joan, resume en su fuerza expresiva el significado que el juego y el deporte tradicional tienen para el crecimiento del humano en la sociedad. Es una de las imágenes que recoge, en esta muestra, el apartado dedicado a los Juegos festivos, esos que favorecen la relación entre los distintos  grupos de  edad, en un ambiente

de normas distendidas, en el que se prima la diversión y se arrima el hombro, brazo con brazo, para conseguir un objetivo común: las carreras de burros con el jinete montado al revés, la persecución de un lechón engrasado o la captura de patos en el río y en el mar. Y es el broche del recorrido de Juegos y deportes tradicionales, el proyecto que estos días expone el Centro de Historia de Zaragoza sobre su vivencia en España y Europa, una memoria del valor de lo lúdico en una sociedad.
“El juego tradicional”, dice su comisario Fernando Maestro Guerrero, director del Museo de Juegos Tradicionales de Campo (Huesca), “es uno de los principales medios de comunicación y aprendizaje en las distintas etapas de la vida de la persona. En un primer momento, en la relación entre los miembros de la familia; después, con los compañeros de escuela y en las primeras pandillas de amigos. Cuando se es adulto, determinados entornos como la fiesta favorecen su presencia para promover la relación social entre los distintos grupos de población, atendiendo a su sexo y edad. Esta exposición da una visión global de los juegos tradicionales aragoneses y españoles dentro del marco europeo, y ayuda a poner en valor nuestra cultura tradicional”.

Ingenio y ganas

La exposición Juegos y deportes tradicionales propone un amplio recorrido por los juegos y deportes tradicionales en Europa, agrupados en familias: infantiles, de puntería, galanteo, bolos, bolas, pelota, luchas, lanzamientos, juegos de origen laboral, con animales, festivos… a través de piezas que datan desde mediados del siglo XIX hasta 1992, fecha en la que se produjo la deportivización de muchas de estas actividades. Todas han sido recogidas y seleccionadas, con extremado rigor, siempre que ha sido posible, en los propios lugares de juego. Forman parte de la colección privada, atesorada durante años por el director del Museo de Juegos Tradicionales.
Tabas, pelota de hilo, cartetas, un saltador, un chiflo, una pistola de pinzas, un tris-tras de cardo o unas calcomanías ilustran al visitante sobre los juegos tradicionales en una infancia que desarrolla todas sus capacidades utilizando y reutilizando elementos de su entorno o materiales desechados del mundo adulto, convirtiéndose en artesano de sus propios juguetes.
El juego de la rana maragata forma parte del apartado de los Juegos de puntería, un ejercicio para mejorar habilidades como la puntería, en otros tiempos tan importante para la defensa de la tribu y el abastecimiento de piezas de caza. A su lado, escenas y piezas de los Juegos de galanteo, los que han dado posibilidad a que chicos y chicas se acercaran en el marco de las fiestas: carreras de cintas, por ejemplo, en las que mozos montados a caballo o, más frecuentemente en sus bicicletas, debían coger las cintas bordadas o pintadas por las chicas.

Bolos y bolas

En el recorrido de Juegos y deportes tradicionales la actividad bolística es especialmente significante. Sobre todo, los bolos de modalidad femenina, que, a decir de Fernando Maestro, representan “el principal entretenimiento de tipo colectivo que la mujer rural ha practicado en sus escasos momentos de ocio”. Con menos modificaciones que otros juegos, los bolos femeninos tienen casi tantas modalidades de juego como pueblos donde se practican: Bolos Fresno de Cantespino, Bolos San Pedro de Gaillos o Bolos de Birtlas de Campo, entre otros muchos, ejemplifican en la muestra la diversidad alcanzada.
Por su parte, los juegos de bolos de hombres constituyen la familia de juegos con más y variadas formas de jugar, aunque son agrupados en dos grandes familias: bolos de derribo y pasabolos. Extendidos por toda la geografía europea, es el entretenimiento más popular y cotidiano practicado de primavera a otoño.
El siguiente apartado se dedica a Bolas y similares, un tipo de juego desarrollado desde los faraones hasta nuestros días. “Los romanos empezaron a valorar la habilidad de aproximar unas bolas de piedra a otra más pequeña, colocada a bastante distancia”, explica el director del Museo, “Además de suponer un entretenimiento entre batalla y batalla, para los soldados era un entrenamiento que fortalecía la musculación de piernas y los rotores del hombro, agudizando y mejorando el acierto. Ellos fueron los que divulgaron el juego por todo su imperio”. De la piedra a la madera, claveteadas para hacerlas fuertes y duraderas, y finalmente al metal y el material sintético actual.

Lucha y lanzamientos

Un cinto campeón de Lucha leonesa, de Lucha Back Hold (Escocia) o Palos canarios ilustran las prácticas deportivas que intentan, cuerpo a cuerpo, derribar al adversario sobre el suelo, teniendo según la modalidad el agarre en un punto del cuerpo del contrario.
Los lanzamientos, practicados con cualquier herramienta de labor: palos, azadas, rejas de arado, barrenas o palancas para levantar piedras, son de los juegos que por su popularidad evolucionaron a deporte más ampliamente. En esta memoria sobre el juego están representados con Bolas holandesa, italiana, aragonesa y alemana, además de la Ruzzola italiana y la Palanka vasca. Y de ellos, al Juego de pelota, en el que se hace imprescindible poco a poco un guante para atrapar, golpear, controlar e impulsar la pelota. Formas distintas de pelotas, guantes y cestas dan idea de cómo ha ido evolucionando esta forma de jugar.
“Del tajo a la plaza”, recuerda el juego-deporte que tiene su inspiración en actividades de carácter laboral: cortadores de troncos, levantadores de piedras o sacos que emplean las herramientas de trabajo como material de juego y las propias técnicas de labor como forma de ejecución. Layas, hachas, regatón, remos de traineras o flèau son “materiales” de estos juegos.
El animal está presente en algunos de los deportes tradicionales, en los que se juzga, en palabras de Fernando Maestro Guerrero, el poderío de la bestia y su adiestramiento, pero sobre todo, “la compenetración entre ambos. Es un esfuerzo y respeto compartido, que se inicia en las actividades de labor cotidianas y se consolida ante el público.”

 

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