Escritos sobre el cielo

El Museo de la Biblioteca Nacional realiza una breve historia de la astronomía a través de sus valiosos tesoros

Cuando se cumplen cuatrocientos años de las primeras observaciones telescópicas de Galileo, en el Año Internacional de la Astronomía, una selección del fondo de  manuscritos y primeras ediciones que sobre astronomía posee la Biblioteca Nacional recuerda en unas salas de su Museo que la historia sobre el cielo está escrita con páginas de belleza especial.

JULIA FERNÁNDEZ
“Curiosamente, las obras que más han influido en el pensamiento universal no han sido las de la literatura, historia, sociología o economía, sino, precisamente, estos libros de astronomía que representan el inicio de la manera científica de buscar las respuestas para entender el mundo y a nosotros mismos”. El profesor Carlos Elías, responsable de Grandes páginas para una pequeña historia de la Astronomía, la propuesta con que el Museo de la Biblioteca Nacional se suma al Año Internacional de la Astronomía, es así de contundente en su valoración del significado que la Astronomía, uno de los pocos saberes comunes a civilizaciones distintas, en lugares y épocas diferentes, ha tenido en la historia humana.
En su desarrollo, desde su inicio con las primeras civilizaciones del Oriente Medio, el estudio de los astros adquiriría un impulso notable en la Grecia clásica y, sobre todo, alcanzaría niveles insospechados con Galileo que, en su empeño por entender el cielo, consigue algo aún más importante: el método de la ciencia moderna. Serán Newton y Einstein quienes la consagrarán al establecer leyes universales.
“Tratamos de explicar esta historia ilustrando sus hitos o momentos clave”, continúa diciendo el comisario Carlos Elías. “Se trata de una muestra de tesoros bibliográficos, pero también de tesoros de la ciencia, que explican cómo ésta interacciona con la sociedad y el pensamiento de su época: los libros enuncian leyes físicas (de Kepler o de Newton) pero también han provocado cismas importantes en la historia occidental, como los Diálogos de Galileo y el proceso inquisitorial que este tuvo que sufrir por haberlos escrito, uno de los episodios históricos más estudiados en los últimos siglos”.

Divulgar los fondos

Treinta y seis manuscritos y primeras ediciones conforman el itinerario didáctico que sobre la historia de la Astronomía exhibe hasta el 31 de enero el Museo, una narración de la historia de esta disciplina, desde que hay fuentes escritas y adaptada al fondo que posee la Biblioteca, muy centrada en España y con Galileo como gran capítulo protagonista. “Es una nueva propuesta que se suma a las ya realizadas en nuestro objetivo de mostrar los principales hitos bibliográficos de todas las épocas con que cuenta la Biblioteca”, explica Gema Hernández Carralón, la responsable de un Museo que en dos años y medio ha logrado afianzarse entre las más visitadas instituciones culturales.
Grandes páginas para una pequeña historia de la Astronomía, que se presenta acompañada con unidad didáctica en la Web, talleres, conferencias y dos documentales como complementos a su recorrido, está estructurada a través de cinco secciones.
Una nueva disciplina da comienzo al itinerario, acogiendo la suma de conocimientos recogidos por Ptolomeo, las tablas de Abu Ya’far Ahmad ben Yusuf Ibn Kammad, los tratados de Ibn Al-Zurqalla, el manuscrito de la Divina Commedia, el libro de las tablas alfonsíes, el texto de Copernicus, la obra de Tycho Brahe y dos tratados de Johannes Kepler. Los Científicos o herejes como Kepler y Heyden son protagonistas de un siguiente apartado donde Galileo y sus obras forman el núcleo fundamental. El tercer eslabón, La conquista del Cosmos, concentra escritos de Isaac Newton, Edmond Halley, Herschel, Einstein, Hale y el texto Gran telescopio Canarias: conceptual design.
El dilema ¿Horóscopo o calendario? es desarrollado con autores como Gil de Burgos, Francesco Giuntini y Pedro del Río. El último apartado dedica sus piezas a La música, lazo familiar de los Galilei, con obras de Mersenne, y Vincenzo y Michelagnolo Galilei.

Tablas alfonsinas

El conjunto de piezas que arman este itinerario didáctico acerca de la Historia de la Astronomía tienen algunos momentos “estelares”. Uno de ellos es el que simboliza las Tabulae astronomicae, el Libro de las tablas alfonsíes, expuesta por primera vez, un ejemplo de cómo en el largo proceso de la historia española se conformaron espacios asociados al amor a la verdad y al conocimiento, sorprendentes para Europa. Es el fruto de una corte castellana que se convirtió en el siglo XII en uno de los mayores focos culturales del mundo y donde el rey Alfonso X (1221-1284) patrocinó el que puede considerarse como el primer programa europeo de investigación. Los científicos de la corte castellana compilaron todo el conocimiento astronómico conocido en los Libros del saber, una enciclopedia en la que ya se dibujó la órbita de Mercurio en forma de elipse. Posteriormente, elaboraron las denominadas Tablas alfonsinas, las primeras tablas astronómicas que se confeccionaban desde las de Ptolomeo, en las que se actualizaron los datos de numerosas estrellas y se catalogaron muchas otras por primera vez. Se publicaron directamente en la lengua vulgar, el castellano, y tuvieron una divulgación sorprendente en la Europa medieval. Muchos entendidos las consideran el punto de arranque de la ciencia no islámica.
En estos días, además, es una de las Grandes páginas para una pequeña historia de la Astronomía que entrega el Museo de la Biblioteca Nacional.

 

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