|
Madrid.
El libro recoge las opiniones de expertos en la materia como el catedrático
en Psiquiatría Luis Rojas Marcos, que recuerda cómo fue su infancia con
TDAH, o Russell Barkley, de la Universidad de Siracusa
(Nueva York), y está dirigida a los profesionales de la educación, según
informa Efe.
En el acto de presentación de la publicación se indicó que entre un 5%
y un 6% de la población infantil en España padece TDAH, un trastorno que
afecta al sistema nervioso y se manifiesta mediante el aumento de la actividad,
la impulsividad y la falta de atención.
Según explicó Teresa Moras, presidenta de la
Asociación de Niños con TDAH, poco a poco se ha conseguido
que los profesores conozcan el TDAH, pero “todavía los padres siguen recibiendo
notas de los educadores sobre el mal comportamiento de sus hijos, aunque
éstos estén diagnosticados”, y añadió que “a nivel individual los profesores
se preocupan por el tema, pero la Ley de Educación no cumple las
necesidades que requieren estos niños”.
En este sentido, el neurólogo Fernández Jaén se ha mostrado contrario
a que a los afectados se les baje el nivel de exigencia académica y ha
defendido una adaptación de los métodos de aprendizaje porque requieren
más tiempo que el resto de los alumnos. “Darles las preguntas de un examen
por separado les ayudaría mucho, porque si no se aturullan”, indicó Fernández
Jaén, quien resaltó que se ha banalizado la hiperactividad, y en este
sentido advirtió que una incidencia en la población general por encima
del 5% o 6% refleja diagnósticos sin sustento. Sin embargo, subrayó la
importancia de acudir a un profesional ante los primeros síntomas que
generan repercusión en el entorno familiar o educativo del niño, en su
autoestima o en la calidad de vida.
El tratamiento incluye un apartado farmacológico, pero para que éste tenga
éxito debe implicarse en él la familia, que debe ser autocrítica y dejarse
asesorar, y la escuela “donde todavía la actuación sigue siendo pobre”,
según significó Fernández Jaén.
En el acto de presentación del libro aportó su testimonio Mario Lázaro,
un joven que fue diagnosticado con TDHA a los doce años y que, gracias
a la medicación y el tratamiento, cursa en la actualidad estudios de ingeniería.
Mario Lázaro habló de las dificultades que todavía tiene para referirse
a su infancia por lo mal que lo pasó, y señaló que “las situaciones siempre
me dominaban y tenía estrés en el colegio porque no lograba las metas
que otros sí podían. Esto me originaba una tremenda apatía y una desilusión
constante que se traducía en ansiedad y agresividad”. El joven Lázaro
subrayó la importancia del tratamiento que le ha llevado a conseguir sus
metas y sentirse plenamente integrado.
Trastorno de la conducta
La hiperactividad es un trastorno de la conducta
en niños, descrito por primera vez en 1902. Se trata de niños que desarrollan
una intensa actividad motora, que se mueven continuamente, sin que toda
esta actividad tenga un propósito. Van de un lado para otro, pudiendo
comenzar alguna tarea, pero que abandonan rápidamente para comenzar otra,
que a su vez, vuelven a dejar inacabada. Esta hiperactividad aumenta cuando
están en presencia de otras personas, especialmente con las que no mantienen
relaciones frecuentes. Por el contrario, disminuye la actividad cuando
están solos.
Estos niños son especialmente problemáticos, poseen un espíritu destructivo,
son insensibles a los castigos, inquietos y nerviosos. También son niños
difíciles de educar, ya que pocas veces pueden mantener durante mucho
tiempo la atención puesta en algo, con lo que suelen tener problemas de
rendimiento escolar a pesar de tener un cociente intelectual normal. Son
muy impulsivos y desobedientes, no suelen hacer lo que sus padres o maestros
les indican, o incluso hacen lo contrario de lo que se les dice. Son muy
tercos y obstinados, a la vez que tienen un umbral muy bajo de tolerancia
a las frustraciones, con lo que insisten mucho hasta lograr lo que desean.
Esto junto sus estados de ánimos bruscos e intensos, su temperamento impulsivo
y fácilmente excitable, hace que creen frecuentes tensiones en casa o
en el colegio. En general son niños incapaces de estarse quietos en los
momentos que es necesario que lo estén. Un niño que se mueva mucho a la
hora del recreo y en momentos de juego, es normal, pero estos niños no
se están quietos en clase o en otras tareas concretas.
La hiperactividad infantil es bastante frecuente, calculándose que afecta
aproximadamente a un 5% de los niños menores de siete años, y es más común
en niños que en niñas (hay 4 niños por cada niña). Los padres suelen definir
a un hijo hiperactivo como inmaduro, maleducado y gamberro. Sus comportamientos
generan conflictos en la familia, desaprobación y rechazo. Son irritantes
y frustrantes en cuanto al éxito educativo de los padres, y algunos niños
tienden al aislamiento social.
|
|